Ubisoft sufre un hackeo global que le obliga a cerrar su juego Rainbox Six Siege

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Este fin de semana, el gigante de los videojuegos Ubisoft se ha visto obligado a apagar todos sus servidores de Rainbow Six Siege, su popular título de acción táctica, después de que hackers lograran manipular el juego de forma masiva. 

Los atacantes provocaron que muchos usuarios recibieran créditos y monedas del juego por millones de manera inesperada, así como objetos rarísimos que normalmente son casi imposibles de conseguir. Además, algunos jugadores se toparon con sanciones y desbloqueos de cuentas de manera aleatoria, lo que habría generado una gran confusión en la comunidad.

Ubisoft ha confirmado que se trata de un problema de seguridad serio que ha afectado a partes importantes de sus sistemas, motivo por el cual ha decidido desconectar los servidores temporalmente. 

La compañía se encuentra trabajando para revertir todas las transacciones realizadas por los actores de amenazas y ha asegurado que ningún jugador será castigado por aprovechar los créditos o premios obtenidos de forma indebida. La investigación para determinar cómo ha sucedido el incidente continúa abierta.

El último post publicado en el perfil de X de Rainbow Six Siege, publicado hace varias horas, señala que los tests en vivo han finalizado y el juego ya está disponible para todos los jugadores, aunque podrían experimentar colas al conectarse. 

También indican que algunos usuarios que iniciaron sesión después del 27 de diciembre a las 10:49 UTC podrían perder temporalmente acceso a ciertos objetos, mientras realizan las correcciones en las próximas semanas. Además, Ubisoft comenta que el marketplace permanecerá cerrado hasta nuevo aviso mientras continúan sus investigaciones.

Los videojuegos, un caramelo para los ciberdelincuentes

Lamentablemente para los gamers este tipo de accesos no autorizados no es nuevo en la industria de los videojuegos. En 2011, la PlayStation Network sufrió un hackeo que afectó a más de 77 millones de cuentas y obligó a Sony a mantener sus servicios apagados durante 23 días. 

En 2020, la Nintendo Network tuvo problemas similares, con unas 300.000 cuentas comprometidas y compras no autorizadas. Incluso compañías grandes han visto filtraciones de código fuente o ataques que interrumpen servicios online sin robar datos de jugadores directamente.

Así, en junio de 2021 Electronics Arts (EA) confirmó que piratas informáticos habían entrado en sus sistemas y se habían hecho con 780 GB de información interna, incluyendo el código fuente de FIFA 21 y herramientas de desarrollo usadas en varios juegos. Los cibermalos trataron de venderlos por 28 millones de dólares. Meses después EA experimentó un sonado robo de cuentas de usuarios, en esta ocasión de FIFA 22.

Además, es común en la industria desde hace más de una década que se produzcan ataques de denegación de servicio distribuida (DDoS), interrumpiendo el acceso a títulos populares. Gigantes como Activision Blizzard los han vivido en más de una ocasión. 

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