El primer Eraneos Cybersecurity Summit evidenció un cambio profundo en la forma en que las organizaciones españolas comprenden y gestionan el riesgo digital. Confirma el análisis La Voz de los CISOs Españoles 2026, un estudio de la consultora Eraneos que recopila la visión, prioridades y desafíos de más de treinta directores de ciberseguridad de compañías españolas líderes en sus respectivos sectores y procedentes de prácticamente todos los ámbitos de actividad.
Principal preocupación, el riesgo de terceros
El estudio revela que la ciberseguridad se encuentra en un punto de madurez estratégica inédito en las organizaciones españolas. Las cifras así lo avalan: el 88% de los CISOs afirma contar con un plan director de ciberseguridad aprobado por la alta dirección.
El dato revalida la plena integración de esta función en la toma de decisiones corporativas porque las compañías ya no conciben la ciberseguridad como un conjunto de controles técnicos, sino como un elemento esencial para garantizar la continuidad del negocio, proteger la reputación corporativa y preservar la confianza de clientes e inversores.
Entre los principales focos de preocupación identificados destaca el riesgo de terceros. Las organizaciones operan ya con una media de más de seis proveedores de servicios de ciberseguridad: así crece la complejidad operativa y se amplía de forma significativa la superficie de exposición. Solo el 23% de los CISOs declara confiar plenamente en sus proveedores actuales, mientras que la gestión del riesgo vinculado a la cadena de suministro digital y al ecosistema operativo de la empresa está considerada la principal amenaza este año.
Esfuerzo inversor
Por este motivo, los responsables de seguridad reorientan sus prioridades de inversión hacia la eficiencia, la simplificación y el control. Frente a la proliferación de herramientas, se incide en la consolidación de plataformas y la optimización del entorno tecnológico. Los ámbitos que concentran mayor esfuerzo inversor adicional son: la gestión de identidades y accesos privilegiados (46,2%), la optimización y consolidación tecnológica (34,6%), la seguridad en la nube (30,8%) y las capacidades de detección y respuesta extendida (XDR) con un 19,2%.
La fotografía que deja el análisis muestra un claro consenso entre los responsables de seguridad: la prioridad ya no consiste en sumar más herramientas, más bien en reforzar la base tecnológica existente. La gestión de identidades y accesos se configura como el nuevo perímetro de seguridad y la consolidación de plataformas surge como un factor decisivo para recuperar visibilidad, capacidad de gobierno y control sobre los entornos digitales.
Las nuevas armas para la ciberresiliencia
Por su parte, la automatización (también con la utilización de agentes) y la inteligencia artificial se perfilan como motores esenciales para fortalecer la resiliencia de las organizaciones. El 73% de los CISOs estima la automatización como una prioridad crítica para 2026, y la IA se posiciona como herramienta fundamental para escalar las capacidades defensivas como y mitigar la escasez de talento especializado. En este ámbito cobran protagonismo los modelos de IA destinados a la automatización avanzada de procesos de detección, respuesta y orquestación de la ciberseguridad.
El estudio constata también un cambio profundo de enfoque: las organizaciones avanzan desde una visión centrada exclusivamente en la prevención hacia un modelo que prioriza la capacidad de recuperación rápida y eficaz ante incidentes. La resiliencia operativa se ha convertido en uno de los principales indicadores de madurez.
Además, se ha detectado una clara evolución del papel del CISO hacia una función más estratégica cada vez mayor, con una presencia creciente en los comités ejecutivos y en los consejos de administración.

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